| Nylsa_Estela's profileHoy es siempre todavíaPhotosBlogLists | Help |
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Hoy es siempre todavía... en Rue des Cascades. November 13 El mundo es un vagón de metroCada día, al ir a trabajar, suelo cruzarme con la misma gente en el vagón de metro. Intento colocarme siempre en la primera puerta del primer vagón, ya que es el lugar idóneo para salir escopetada en cuanto se abren las puertas. Y vamos los de siempre. Mentalmente, les pongo motes. Uno de ellos es un chico joven que viste con traje y lleva gafas gruesas de pasta negra y se acicala el flequillo con esmero. Mentalmente, lo llamo el gafapasta. Quizá es su rasgo más superficial y, probablemente, más reciente, pero esto no son cosas que se piensen demasiado... Hay otro, que es un hombre alto y corpulento que siempre lleva una coleta rubia y lánguida y que escudriña a su alrededor por encima de las gafas. La verdad es que este no tiene mote. Yo lo llamo simplemente: el que mira por encima de las gafas. Por otro lado, hay un señor con una acusada cojera de avanzada edad que, además, se baja en mi estación. Me fascina ver la agilidad con la que sube las escaleras, a pesar de la reducida movilidad de su pierna derecha. También hay una chica de nariz chata que viste realmente bien y la llamo mentalmente la de la nariz chata. Pero lo más sorprendente, es una chica bajita y rubia que suele llevar puesto un forro polar y que escucha música en el mp3 a la que, el otro día, descubrí cogiendo el mismo autobús a Alcalá (mi casa) que yo, y que se bajaba en mi mismo barrio, a unos 33 Kilómetros de donde suelo encontrármela...
El mundo es un vagón de metro. Ser o estarHay que admitirlo. Nunca volverá a ser. Ya no quedan anclajes en este mundo que vuelvan a unirnos. Quizá desde el tiempo y la distancia, sigamos escuchando estos hilos que aún nos atan las palmas de las manos. Quizá nos queden las palabras... Claro que sí. Pero nunca volverá a estar. Tendremos que acostumbrarnos a la nueva ausencia (siempre absurda y transparente) de una mirada agitada por la marea. Pero siempre nos quedará la arena. La sonrisa que aún nos resplandece. Algunos atardeceres. Pero ya no rutinarios, sino únicos y especiales. Quizás nos queden las buenas noticias. Alguna llamada al móvil en un descanso. Quizá. Pero nunca podrá volver a ser, ni a estar.
Siempre nos quedará la distancia, claro que sí. Pero seguro que nunca nada tan lejano me había arrastrado tanto. Ahora sí, ha llegado el momento, de decir que podremos ser y estar, muy a pesar de lo que nos separa... September 06 InvisibleMe he vuelto invisible. Una sombra entre las sombras. Un grito mudo, pegado a la pared, retumbando en un museo. Reflejo de la transparencia de mi absurda existencia. Me he vuelto muda, de cristal, inmóvil y sin rostro. El silencio del hielo sobre las profundidades del mar. Calles desiertas. Playas vacías. El viento. Me he vuelto invisible: un fotograma velado por los rayos del sol. El olor a ozono tras un aguacero. El tiempo. Invisible, erosionada por tormentas. Una estrella nublada. La voz de mis deseos. Antítesis de mí misma, me he vuelto transparente, como el agua. September 01 Canciones para el tiempo y la distanciaAunque te vayas al Mediterráneo y yo me quede aquí, fracasando una vez y diez mil, aún podemos sentir el universo sobre nosotras en nuestro metro cuadrado.
Tú encontrarás a otros como tú en un tren lleno de ellos, mientras el tiempo te arrastre a playas repletas... M está segura de que todo irá mejor. ¿Qué te va a decir, si acaba de llegar? Pero yo la echaré tanto de menos... Ninguna sorpresa me espera ya sin ella. Debo dejarla ir. Let it be. Seguro que nos encontraremos en algún lugar sobre el arcoiris... Y allí, ¿en qué estrella estará? Probablemente, en alguna que ilumine Madrid. Ojalá... Seguro que allí encontrará a alguien que haga un día gris bonito otra vez. Yo me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos a través del universo.
Pero nunca, nunca, tengas miedo al futuro ^^
ForbløffendeInefable es, cuando aún tienes los colores anclados en la retina; las aguas turquesas, tranquilas, de un fiordo con montañas nevadas reflejadas en ellas... Inefable es el viento que azota rostros rojizos a medianoche. Inefable son los tirabuzones del mar que reciben al extranjero en un ajetreo de casitas rojas. Inefables son los renos corriendo junto a nosotros. Inefable el fin del mundo, el fin del tiempo incluso. El fin de los mares. El fin de la noche y de los días. El fin... Inefable el viaje hasta el fin.
November 28 In my lifeThere are places I'll remember all my life En mi vida Hay lugares que recordaré toda mi vida... Quizá cerrando los ojos en un autobus, soñando que son otros los paisajes que asoman por la ventanilla. Quizá sea un perfume el que los traiga a mi memoria. O quizá sea la risa de un niño resonando en los pasillos. O unos ojos ausentes, perdidos en un vagón de metro. Todos esos lugares que vuelven a mi memoria como estrellas fugaces, los amaré siempre... Preciosa canción... November 15 Calle AlcaláUn escaparate. Un grueso cristal rayado por firmas anónimas donde modelos inertes, maniquíes inmóviles muestran al mundo la felicidad del número 36. Un grueso cristal recién limpiado por esa mujer de desecho moño que cuida los callos de sus manos para parecerse a esos cuerpos de madera. Un grueso cristal que refleja mis ojos cansados, la fina línea de mi boca tumbada, mi cuerpo tan diferente a la madera. Mi cuerpo menos consistente, más humano. Un grueso cristal que permite la estancia de mis huellas en su seno; líneas curvas, curvas de nivel de los cerros del tacto. Un grueso cristal donde descansa la maltratada espalda del mendigo, acogido por cartones, por periódicos y la caridad de algún transeúnte. El grueso cristal de los sueños, de las narices aplastadas de los niños en una cómica mueca ansiando alcanzar el objeto de deseo. Un escaparate; el grueso cristal que divide dos mundos paralelos. Mi doble vínculoAlgo me falta. Se me ha perdido en los ecaparates de la ciudad. Ya me miro de reojo en ellos y veo ese vacío a mi lado. Ese vacío absurdo y triste del que sólo yo me doy cuenta. Me faltan dos cosas en mi vida. Se me nota al dejar a la gente pasar antes de mí en el metro y soy incapaz de acercarme a las puertas. En los días de viento, cuando las hojas secas abren un espacio entre mi cuerpo y ellas, como un paréntesis o un par de signos de interrogación. Se me nota cuando nadie me roza. Se nota que hay algo que le falta a mi cuerpo. Quizá también a mis pensamientos. O en las líneas de mi boca al reflejarme en las ventanas. Quizá falta algo en mis bolsillos. O a los huecos de ataurique que pueblan mis tirabuzones. Quizá les falta algo a mis ojos...
Algo me falta. Yo lo sé. Sólo yo me he dado cuenta. Que se han ido dos cosas de mi vida...
November 02 Sólo existen las cámarasVivimos en una sociedad icónica. Ya no es que sólo existe lo que salga en los medios: es que sólo sale en los medios lo que tiene una imagen. Aquello grabado por el móvil, colgado en youtube, o tomado por una cámara de seguridad sigilosamente. Nosotros mismos, ya sólo existimos cuando nos apunta un objetivo. Y una gran mayoría, ante el ojo de la cámara que apunta, se queda sin palabras. Tememos lo que nos graba. Tememos que nuestro testimonio puede ser analizado lentamente. Nos ponemos una careta y fingimos, cuando nos entrevista una televisión o una simple grabadora, que somos el ciudadano modelo que todos esperan ver y oir. Y así, existimos en sociedad. Sin embargo, cuando no somos conscientes de que nos graban o lo somos, pero sabemos que aquello no va a salir de nuestro más íntimo entorno, nos comportamos de forma natural... O algunos, se las dan de "machitos", quizá para asentar su posición en el grupo. Estas son las nuevas imágenes de la televisión. Nos repiten en los programuchos de la tarde las imágenes, una y otra vez, del puente que cae, del niño que muere ahogado, de la niña desaparecida, de la joven agredida... Nos muestran imágenes terribles, una y otra vez, quizá para adormecer nuestros sentidos y que ya, ni siquiera un asesinato en vivo, nos conmueva ni lo más mínimo.
Somos una sociedad icónica que se ha cansado de ver siempre lo mismo... Y vemos, animosamente, entre los maravillsos anuncios de Crediagil y Toyota Yaris las imágenes más duras que podremos ver en nuestra vida... Eso sí: en la comodidad del sofá de su casa. Volvemos a insensibilizarle en 60 segundos.
October 20 Subidón mentalAdelanto las manillas del reloj ante la espera de algo. Retengo el aire. Desdibujo los hilos que pueblan los pasillos de mi casa. Y borro, con un soplo de aire, las tormentas que pueblan tus ojos de estanques. Alejo, con un soplo de mis pulmones, a grito de aliento, esas tristezas que se agitaban sobre tus cabellos. Trato de desdibujar los quejidos de esas golondrinas que llaman a tu cuerpo, a la espera de algo... Porque seguimos esperando, esa luz, ese instante, ese gesto, de quien impasible, no entiende ni comprende el paso del tiempo... Ni esas manillas que adelantamos, en busca de la felicidad de un minuto de existencia, de presencia. Y, al marcharse, nos recuerda que un día volverá, no sabemos cuándo... ni por qué. Quizá una noche sedienta, se acerque a tu ventana a robarte uno de tus besos. Quizá... Aún no lo sabemos. September 19 I've been living in London...
Con miedo a olvidar las sensaciones que me arroparon en Londres, me lanzo a escribir sobre ellas, antes de que el tiempo las desdibuje... Y es que Londres es una ciudad rebosante, fascinante, llena de miradas que evitan cruzarse con la de los demás, llena de "sorry", de comercios tradicionales, de callejones olvidados escondidos entre la gran urbe, de casas victorianas que sobrevivieron al gran incendio, de historia, de gentes de todo el mundo, de burkas, ... Una ciudad cosmopolita. Pero de verdad. Donde puedes ser de cualquier religión y raza. De cualquier lugar del mundo. Una ciudad que se emborracha cada fin de semana a partir de las siete. Donde los precios son 1 Libra= 1 Euro. De descuentos del 80%. Una ciudad donde comer de todo, desde chinos deliciosos por 5 "Pounds" hasta grandes manjares inalcanzables. Londres es una ciudad de tráfico horrible. De coches deportivos por todas sus calles. De autobuses que conducen como locos. De metro rápido, limpio, nuevo, eficaz... pero caro. De mercadillos encantadores. De cajeros de supermercados que intentan ligar contigo. De funcionarios hippies. De alarmas de incendios por todas partes. Con una Universidad preciosa. Con helados deliciosos por un "Pound". De ir a Cádiz. De personajes famosos por todas partes. De gente encantadora. Y educada (of course). Mil gracias a todos los que hicieron tan especiales aquellas tres semanas en Londres... August 11 Abrazados sobre el marAferrada a una espalda de arena, ante el vaivén de las olas, me deshago a bocanadas. A bocanadas de tierra, de asfalto, de humo, de agua salada. De miradas nocturnas y perdidas. Vivo aferrada a una espalda de hielo. A un pecho dulce y suave, salado y erizado por las aves. A unos brazos enredados en mi pelo, rendidos ya los cuerpos, sobre la roca devastada por los mares. Ante el vaivén de las olas que salpican nuestros huesos, vivo eternamente por tu mirada de estrellas fugaces. July 05 El mundo es un ascensorHabía un chico en Avenida de América con el que me cruzaba todas las mañanas. Cuando yo me disponía a bajar hacia el andén por las escaleras, el subía. Cada mañana, me lo encontraba en el mismo punto. Era algo casi matemático. Tenía el pelo largo, oscuro, recogido en una coleta y yo le llama mentalmente "Sergio Algora", porque se parecía al cantante del Niño Gusano. Ya casi me caía simpático. A veces, intentaba cruzar una mirada de reconocimiento con él, un intento desesperado, en medio de las dos masas en movimiento por el metro, de tener una complicidad con aquel extraño tan familiar. A veces me preguntaba cómo me llamaría él. Si acaso se había dado cuenta de la coincidencia... Pues bien, un día, estaba yo entrando al portal de mi casa a, exactamente, 33Km de este punto de Madrid. Abrí la puerta y sentí, detrás de mí, que un vecino se disponía a pasar igualmente al portal. Me giré para ver quien era... Era el "Sergio Algora". No podía creerlo. Él parecía no sorprenderse. Ni siquiera le sonaba de vista, a juzgar por su mirada inexpresiva. Nos saludamos cortesmente. Subimos juntos en el ascensor. Miramos en silencio al suelo. Íbamos los dos al mismo piso. Y resultó ser el nuevo vecino de enfrente... July 02 Quiero vivirQuiero vivir...
vivir en un lugar
donde no haya que mirar nuestra senda.
Donde no tengamos que arrastrarnos
bajo el sol abrasador de rostros cubiertos.
Quiero vivir...
prendida de tu estela,
del aroma de tu nuca,
de los sueños que abandonamos en las tardes de verano.
De las tardes perdidas a bocanadas de asfalto.
Quiero vivir...
del tiempo construído,
de abrazos robados por el viento,
de la sonrisa verde esmeralda y de rubíes.
Quiero un lugar donde no escondernos
donde dejar los susurros en las sábanas desperezadas,
donde palpar la carne sin escalofríos ni tormentos,
donde besarte y tocar tu pelo
y tocar tu nuca y tus huesos
y abrazar tu vida
con la yema de mis dedos...
June 28 Usted estuvo allíHay una curiosa correlación entre los planos y la realidad. Lo único que tienen en común es el punto en el que tú te encuentras. El "Usted está aquí". Sin embargo, cuando miramos un plano, vemos las dimensiones de las cosas. Nos imaginamos como hormigas caminando por las líneas dibujadas a modo de calles y vemos la grandiosidad de las avenidas. Y las fachadas románticas y los monumentos... no son más que un cartel que indican que ahí hay algo interesante que ver. Sólo la imaginación puede decirnos de qué se trata ese cartel.
Sin embargo, cuando vemos un plano de una ciudad conocida, nos vemos por sus calles y podemos imaginar incluso la silueta que trazan las sombras de los árboles sobre las aceras. Recordamos momentos vividos en las curvas de las calles y las tiendas que la rodeaban. Los sonidos. Los olores. Y ya el plano es distinto y cobra mil significados, inapreciables para aquel que nunca ha estado en ese punto. Las ciudades cobran vida y dejan de ser bidimensionales. Y recorres con nostalgia con la yema de los dedos aquel recorrido que hiciste... ya fuera rutinario o simplemente, esporádico, casi olvidado. Nadie puede comprender el significado de esa línea.
Marcarás en el plano de vuestro viaje los lugares de parada y las rutas por recorrer. Las curvas de nivel que atravesaréis. Los meridianos. Los rincones donde tomar el aire. Y veréis tantos lugares insólitos e inexplicables que ni los demás comprenderemos vuestro silencio al ver, nostálgicos, los arrugados planos de media Europa sobre la mesa, como silenciosos testigos de vuestro viaje... June 19 Comportamientos inexplicables Pero cada vez que veo el primer plano de helado cremoso, dulcísimo, sabroso... No puedo resistirme. Tengo un instinto que no puedo reprimir. Calle Melancolía"Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden. Las chimeneas vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto. Por las paredes ocres se desparrama el zumo de una fruta de sangre crecida en el asfalto. Ya el campo estará verde, debe ser Primavera, cruza por mi mirada un tren interminable, el barrio donde habito no es ninguna pradera, desolado paisaje de antenas y de cables. Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía. Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido, que viene de la noche y va a ninguna parte, así mis pies descienden la cuesta del olvido, fatigados de tanto andar sin encontrarte. Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo, ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama; me enfado con las sombras que pueblan los pasillos y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama. Trepo por tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy esa absurda epidemia que sufren las aceras, si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy. Vivo en el número siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía". Joaquín Sabina May 18 Un poco de lectura...Existe un libro que se llama Ocnos. Se trata de unos pequeños relatos de Luis Cernuda que, más bien, son poesía en prosa. Lo más interesante, en mi opinión, de este libro, es que no son historias en sí, sino momentos puntuales. Sensaciones. Pensamientos. Son reflexiones poéticas. Recuerdos. Os dejo un pedazo de lo que encontré en el libro y que no deja de sorprenderme cada vez que lo hojeo.
Biblioteca, de Luis Cernuda.
Cuántos libros. Hileras de libros, galerías de libros, perspectivas de libros en este vasto cementerio del pensamiento, donde ya todo es igual, y que el pensamiento muera no importa. Porque también mueren los libros, aunque nadie parezca apercibirse del olor (quizá abunda por aquí literatura francesa, con sus modas que sólo contienen muerte) exhalado por tantos volúmenes corrompiéndose lentamente en sus nichos. ¿Era esto lo que ellos, sus autores, esperaban?
Ahí está la inmortalidad para después, en la cual se han resuelto horas amargas que fueron vida, y la soledad de entonces es idéntica a la de ahora: nada y nadie. Mas un libro debe ser cosa viva, y su lectura revelación maravillada tras de la cual quien leyó ya no es el mismo, o lo es más de como antes lo era. De no ser así el libro, para poco sirve su conocimiento, pues el saber ocupa lugar, tanto que puede desplazar a la inteligencia, como esta biblioteca al campo que antes aquí había.
Que la lectura no sea contigo, como sí lo es con tantos frecuentadores de libros, leer para morir. Sacude de tus manos ese polvo bárbaramente intelectual, y deja esta biblioteca, donde acaso tu pensamiento podrá momificado alojarse un día. Aún estás a tiempo y la tarde es buena para marchar al río, por aguas nadan cuerpos juveniles más instructivos que muchos libros, incluido entre ellos algún libro tuyo posible. Ah, redimir sobre la tierra, suficiente y completo como un árbol, las horas excesivas de lectura.
Escrito en el agua, de Luis Cernuda.
Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad. Todo contribuía alrededor mío, durante mis primeros años, a mantener en mí la ilusión y la creencia de lo permanente; la casa familiar inmutable, los accidentes idénticos en mi vida. Si algo cambiaba, era para volver más tarde a lo acostumbrado, sucediéndose todo como las estaciones en el ciclo del año, y tras la diversidad aparente siempre se traslucía la unidad íntima. Pero terminó la niñez y caí en el mundo. Las gentes morían en torno mío y las casas se arruinaban. Como entonces me poseía el delirio del amor, no tuve una mirada siquiera para aquellos testimonios de la caducidad humana. Si había descubierto el secreto de la eternidad, si yo poseía la eternidad en mi espíritu, ¿qué me importaba lo demás? Mas apenas me acercaba a estrechar un cuerpo contra el mío, cuando con mi deseo creía infundirle permanencia, huía de mis brazos dejándolos vacíos Después amé a los animales, los árboles (he amado un chopo, he amado un álamo blanco), la tierra. Todo desaparecía, poniendo en mi soledad el sentimiento amargo de lo efímero. Yo solo parecía duradero entre la fuga de las cosas. Y entonces, fija y cruel, surgió en mí la idea de mi propia desaparición, de cómo también yo me partiría un día de mí. ¡Dios!, exclamé entonces, dame la eternidad. Dios era ya para mí el amor no conseguido en este mundo, el amor nunca roto, triunfante sobre la astucia bicorne del tiempo y de la muerte. Y amé a Dios como al amigo incomparable y perfecto. Fue un sueño más, porque Dios no existe. Me lo dijo la hoja seca caída, que un pie deshace al pasar. Me lo dijo el pájaro muerto, inerte sobre la tierra el ala rota y podrida. Me lo dijo la conciencia, que un día ha de perderse en la vastedad del no ser. Y si Dios no existe, ¿cómo puedo existir yo? Yo no existo ni aun ahora, que como una sombra me arrastro entre el delirio de sombras, respirando estas palabras desalentadas, testimonio (¿de quién y para quién?) absurdo de mi existencia. Impresiones suecasSuecia es un bosque eterno, salpicado de ciudades y pequeños pueblos de casas rojas de madera. Una vasta extensión de pinos, abetos, hayas y abedules. Un bosque inmenso, de miles de kilómetros, moteado por lagos tranquilos, insólitos, increíblemente solitarios. Una estampa de hielo. Un país de atardeceres que se precipitan durante horas y tiñen el cielo de miles de colores, jamás vistos. Suecia es un país apacible, un país de bicicletas, de extensísimos parques, de calles impolutas. Un país de rostros hermosos. Silencioso. De comida saludable. De reciclaje. Suecia es un país sostenible, que no rechaza las comodidades de la vida moderna y las nuevas tecnologías y, mucho menos, su espectacular naturaleza. Un país de antíguos templos vikingos, que conserva sus tradiciones más ancestrales (y que incluso su Iglesia, lo tolera). Un país de tiendas de decoración. De casas cuidadas con mimo. De hogares acogedores. Y muchas otras cosas, que no caben en esta entrada... January 01 El PerfumeMe gusta oler. Me gusta oler los perfumes de la gente, perseguir un aroma por las calles, localizar el cuello o el pelo, fruto del perfume. Me gusta reconocer las cosas, cerrando los ojos. Oler las chaquetas de cuero cuando me rozan, oler la densidad de polvo atrapado de una moqueta, el ozono vertido por la lluvia, la madera que forra las paredes de una escalera, el vómito a viejo de un armario cerrado durante años que es abierto inesperadamente. Me gusta sentirme acogida, reconociendo el olor de los lugares, de las personas. Me gusta oler la arena, cálida y seca. Me gusta oler las hojas agitadas por el viento. El suave aroma a jazmín del patio de mi casa en verano. El rastro de una mujer apresurada que cierra un ascensor. La bienvenida del café recién hecho. Los libros polvorientos. |
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